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martes, 10 de enero de 2012

Tipologías de la corrupción



Introducción:

Resulta conveniente profundizar acerca de un fenómeno que cada día se agrava en nuestros gobiernos, “la corrupción” como conducta escandalosamente predominante entre sus altos personeros. A que se debe este fenómeno recurrente?, cuales son las características de quienes hacen de ella una forma de vida?, Serán causa externas al individuo las que lo llevan a delinquir?. Son eficientes las normas legales que penalizan dichas conductas? Que pueden hacer los individuos comunes para frenar la corrupción?. Que efectos tiene la permisividad y recurrencia de esta perniciosa conducta en las naciones afectadas?  Estas y muchas otras preguntas nos obligan a hacer una reflexión profunda de este fenómeno político-socio-cultural  que como cáncer en etapa de metástasis se desparrama en las enmarañadas redes del poder político de los gobiernos “terrícolas”.

Ya Jean Jacques Rousseau había dicho: “ El hombre  es bueno por naturaleza, pero es la sociedad quien lo corrompe” en contraposición a la visión romanista de que el hombre es malo por naturaleza, (pecado original) y que es función de la sociedad (iglesia) enderezar sus caminos para hacerlo un hombre de bien.  Será que alguno de estos puntos de vista tiene la razón? o  como Aristóteles y John Locke:  pensaremos mejor que todo hombre al nacer es como “una tábula rasa”, es decir, como una hoja de papel en blanco  en la cual desde su nacimiento (y quizas aún antes) se comienza a grabar -por su interacción con su medio ambiente-, las bases que controlarán sus impulsos y gobernarán su conducta a lo largo de su vida?. (empirismo epistemológico).

No cabe duda, el individuo nace con ciertas capacidades, las que van entrado en sazón  a medida que crece y se desarrolla en su constante experimentar e interactuar con el medio que lo rodea. Tildarlo de bueno o malo al nacer no tiene sentido. Serán las decisiones y conducta que adopte en su vida adulta, en el uso de su libre albedrío,  las que definirán, en la sociedad en que vive, si consiguió moldearse de acuerdo al ideal que  el esquema valórico imperante  espera de él.   Encuentro si distinto el concepto cristiano de inocencia (quien no tiene culpa alguna) propio de la niñez humana, la cual se va perdiendo paulatinamente a medida que crece y adquiere conciencia de si mismo como individuo especial, único y distinto a los demás (con carácter e individualidad propias) y de que sus actos tienen efectos (positivos o negativos, buenos o malos) no solo para si, sino también para sus semejantes y para el medio que lo rodea.

Ahora bien, desconocer el rol de los hombres adultos (padres, grupos de pares, escuela, sociedad) en el resultado final de sus nuevos miembros, es no entender nada de como ese conjunto de capacidades y características individuales pueden ser canalizadas hacia comportamientos  socialmente deseables, aceptados y beneficiosos para el hombre en su sentido genérico y para el ambiente en que vive. Hoy vemos que merced a la influencia de la “sicología  moderna”, se ha limitado considerablemente la libertad de los padres y de la escuela para ejercer en sus hijos y alumnos el derecho de aplicar métodos coercitivos  (premios y castigos) a fin de que éstos se encuadren dentro de las conductas que ellos esperan.  El argumento es que dichos métodos generan traumas difíciles de superar.   No cabe lugar a dudas de que el castigo excesivo los genera al igual que los premios indadecuados, pero también la falta de normas claras de los padres para sus hijos y la falta de autoridad en la escuela para lidiar con conductas anómalas y violentas entre sus educandos, dan origen a fracasos aveces mucho peores como por ejemplo, la falta de respeto de los hijos hacia sus padres, la violencia juvenil, el consumo de alcohol y drogas y sus efectos nocivos en el individuo, la familia y sociedad, etc. Padres permisivos y contemplativos  dan origen a hijos que consideran que violar las normas es algo natural, deseable y beneficioso. Lo mismo se aplica para los otros grupos sociales incluido la escuela y la sociedad en general. El derecho positivo en materia de familia impone fuertes sanciones a padres que osan  castigar física o sicológicamente a sus hijos y, bajo la antigua legislación, también se aplican condenas a padres cuyos hijos menores que, habiendo delinquido, han ocasionado daños a terceros.  Como dirían mis compatriotas  aplicando la sentencia popular, “palos porque bogan y también palos porque no bogan”.  Estas intervenciones de la sociedad “supuestamente modernista y avanzada” en el ámbito de la familia, sin indicar con claridad que tipos de premios castigos dan origen a serios traumas y cuales son y han sido claramente beneficiosos en la educación familiar de los hijos, solo contribuye a  fomentar la confusión e incapacidad de las familias de criar hijos respetuosos de los valores y normas que esa misma sociedad modernista dice defender.

Así entonces están dadas las condiciones para que la corrupción prospere, se extienda y cruce todos los ámbitos de las naciones. Desde el  individuo que considera normal cocinar la gallina de su vecino que voló hacia su terreno traspasando los deslindes de su gallinero; pasando por el empleado que considera lícito ocupar hojas, lápices, sobres, el teléfono y aún vehículos de la empresa donde trabaja para fines personales y en horarios de trabajo; por el alumno que está acostumbrado  a hacer trampas en las pruebas escolares para mejorar sus calificaciones; por el empresario que esconde sus rentas para pagar menos impuestos; hasta aquel empingorotado político que se las arregla para enriquecerse usando datos confidenciales, desviando recursos fiscales, o vendiendo prebendas para enriquecerse ilícitamente. La corrupción actual se ha instalado en todos los rincones de la sociedad, cruzando todos los estratos sociales, las instituciones, sean públicas o privadas y peor aún todos los niveles de los poderes del estado.


Crisis de la ética contemporánea:

No podemos negar que la corrupción como conducta es tan antigua como el hombre. Sin embargo,  el ideal de sociedad que esperamos construir, sobre todo en el mundo occidental con fuerte influencia cristiana, es aquella en que ciertos valores son altamente estimados y procuraron ser fomentados y vividos por las mayorías.  Cuales son? Hay una larga lista de ellos y por lo mismo sin ser exhaustivo, voy a mencionar algunos que considero los mas importantes. Ellos se dan  generalmente en pares en si antagónicos y expresan lo que, social y en lo posible individualmente, se considera como bueno, deseable, grato; o bien  malo, indeseable, perjudicial.

Amor-odio: sobre todo  en aquella sentencia que nos hace ver a nuestro pójimo como un igual donde el amor debe idealmente igualarse al sentimiento y  percepción que tenemos de uno mismo. Tal como Erich Fromm decía, amar es dar y más específicamente "darse",  pero generalmente estamos mas preocupados de  recibir amor y no de desarrollar la propia capacidad de entregarlo. Es en esta entrega desinteresada e incondicional donde los hombres alcanzan el mas alto nivel de convivencia armoniosa e integradora. No hay mejor antídoto para apaciguar la violencia, el sentimiento de rechazo y marginación, y aun el odio, que actuar expresando amor a nuestro vecino. Hoy vemos como prospera el odio y mengua el amor. El prójimo, que se las arregle por si mismo. Si  prospera, ojalá que sea por poco tiempo, porque la envidia y la codicia obnubilan el pensamiento y la prosperidad de nuestros vecinos nos hace resaltar nuestra pobreza, nuestras limitaciones. Si somos ricos y bendecidos, entonces vemos a ese próximo que prospera como un potencial enemigo que nos puede igualar y aún barrer del pedestal en que creemos situarnos y no cejaremos en ponerle piedras en el camino para impedírselo.

Paz-guerra:  Si amamos, la paz y armonía en la convivencia humana es el resultado natural. Al revés, la guerra y el conflicto se dan cuando los odios mutuos se vuelven insoportables porque el odio enceguece y como machos en celo  arremeteremos contra nuestro adversario hasta abatirlo u  obligarlo a retroceder o a someterse a nuestro arbitrio o viceversa.

Libertad-opresión: El hombre es libre, pero su libertad tiene limitaciones. Es libre desde que nace, pero dependiente de sus semejantes. No crecerá ni alcanzará su pleno desarrollo sino por la influencia e interacción con sus padres , sus pares, sus semejantes y aún su medio ambiente. Por ello la libertad es un bien cuya vivencia debe ser en armonía con ese medio social y natural. Deberá por tanto sujetar su libertad a conductas que no interfieran ni dañen esas interrelaciones. Aquellos que someten e impiden que sus prójimos ejerzan este derecho, lo oprimen y coartan. Vivir en libertad por tanto implica vivir con responsabilidad social y medioambiental.

Honestidad-corrupción:   Aquí entramos directamente en el tema de este comentario. Un hombre honesto es aquel que  desenvuelve con conciencia de que su accionar no  puede dañar los derechos de sus semejantes.  En verdad casi todos desean ser honestos, irreprochables e íntegros, pero este valor se contrapone aparentemente con otro cuya vivencia es altamente deseada: el éxito y en especial el éxito económico. Y es ahí donde se define el comportamiento que cada cual asumirá frente a ambos valores.
Mucho se ha hablado que casi todo hombre tiene un precio y este precio es aquella cantidad por la cual se dejará seducir (o vender)  por el éxito económico, en desmedro de su honestidad. Esto es, asumirá conductas ilícitas -a sabiendas de que puede ser punido si es descubierto- por la tentación  o posibilidad inmediata de contar con recursos, status, o servicios que lo harán -ante sus pares y la sociedad en general-, como un hombre exitoso.

Éxito-fracaso:  Nuestras sociedades, desde sus mismos albores, ha exacerbado y exaltado el éxito. En la vida animal, el macho y hembra alfa son aquellos que reunen determinadas características que los hace aptos para dominar o liderar a sus congéneres, para procrear casi con exclusividad proyectando su herencia genética y con ello preservando las características peculiares de estos individuos.  Experimentos con ratones han mostrado que los individuos omegas, que parecen mas  corpulentos y rozagantes, se situan en la periferia del grupo social, se someten apartándose sin pelear y sin derecho alguno de formar su harén y, por lo mismo, como diría un sicólogo de la vieja guardia, están “castrados sicológicamente”. En el medio, existe un grupo de potenciales alfas que constituyen los “chicos malos” del grupo. Son oportunistas, actúan en pandilla y si el macho alfa se descuida, entrarán en su madriguera, copularán con sus hembras por la fuerza y pisotearán sus crías. Este tipo de comportamiento ha sido observado con algunas  variaciones menores en muchas otras especies. No parece algo semejante a lo que ocurre en los grupos urbanos?.

Sin duda es el hombre exitoso el que accede con extraordinaria facilidad a las posiciones de poder, porque su comportamiento ético tiene autocontroles flexibles que, dándose la oportunidad, no dudará en violar las reglas para subir los escalones que lo lleven a la cima. El temor a la penalización no lo amedrenta, porque sabe que estando en la cúspide, tendrá una variada gama de alternativas para evadir los castigos, aún el uso de la fuerza y la represión, pese a la mirada indignada de los omegas. Literalmente “se cagan” en las normas y los derechos de las mayorías a contar con un liderazgo que les garantice igualdad de oportunidades (hombres y mujeres alfas). Por qué entonces se da en nuestras democracias “el fracaso de los fracasados”  en elegir un liderazgo donde el éxito se evalúe, aprecie y potencie sobre la base del comportamiento honesto de sus representantes?. Una respuesta simple será quizás porque la honestidad como valor esta muy por debajo de los beneficios que otorga el éxito a quien lo detenta.  (Este tema: Exito-fracaso, es materia de un ensayo que publicaré mas adelante).

Justicia-ilegalidad: A la inversa de lo expresado frente al éxito-fracaso, la justicia como valor no está siendo apreciada por las cúpulas que detentan el poder como algo altamente deseable. Por ello los límites de la justicia y de la ilegalidad se han vuelto difusos, laberínticos o enmarañados, básicamente porque los grupos de poder que tienen la responsabilidad de legislar, están altamente emparentados por lazos de sangre, amistad, o ideológicos con los demás. por lo mismo, actúan protegiendose para evitar que su conducta deshonesta, ílícita corrupta o prevaricadora sea objeto de sanciones ejemplarizadoras. El resultado es la permisividad de la corrupción, la que se evidencia en la gran cantidad de casos que son sobreseídos, prescritos por la desidia dolosa de actuar a destiempo, o por ser corporativamente encubiertos. La percepción de la impunidad de este tipo de delitos y el descrédito de los sistemas judiciales es el resultado natural en la conciencia de las mayorías donde los delítos insignificantes aveces ameritan pesadas sanciones, mientras los grandes delincuentes se enseñorean y como pavos reales, se exiben en libertad y opulencia.


Tipos de corrupción

 En el ámbito de la administración del estado y en la empresa privada, toda conducta corrupta implica un abuso de poder o uso discrecional de la posición privilegiada que ocupa un funcionario (empleado público o privado) para actuar al margen de lo que le es lícito o permitido. La forma mas usual es:

1.- El enriquecimiento ilícito:  Es una de las conductas que mas se destaca en los medios de prensa, cuando algún alto personero cae en la desgracia de ser descubierto desviando recursos del erario nacional o privado para incrementar sus ingresos o patrimonio. Aqui podemos destacar varias categorías;
     - Aumentos discrecionales de sueldos o asignaciones salariales no permitidas
    - Cobros excesivos o ficticios de viáticos, horas extras. Esto incluye la adulteración de registros laborales, como por ejemplo tarjetas o libros de asistencia.
   - Uso de bienes y servicios destinados para el desempeño de las funciones del trabajador, en cosas personales. Recuerdo el caso de una Subsecretaria en Chile que usaba la camioneta de su ministerio, incluido su chofer, para transportar  las frutillas desde su empresa familiar hasta sus clientes. Casos como éste son comunes en niveles mas bajos del aparato del estado.
   - Cobro de comisiones y prebendas en la adjudicación de los dineros destinados al financiamiento de proyectos.
    - Tráfico de influencias.
  - Receptación ilícita de obsequios. (vehículos, suculentos depósitos en cuenta corriente en el extranjero, vacaciones paradisíacas, empleos posteriores a su  mandato, etc).
    - Pago de obras, proyectos o servicios inexistentes.

2.- Nepotismo:  Esto es favorecer a los familiares, amigos o partidarios (o empresas de éstos), pasando por encima de aquellos que reuniendo los requisitos o méritos serían los legítimos adjudicatarios de cargos vacantes o proyectos en licitación. Es común que altos funcionarios incluidos “honorables” parlamentarios que privilegian la contratación de sus familiares (esposas e hijos generalmente) en funciones que su mandato les otorga, con el fin de que la “tajada” en la repartición de la “torta” sea mayor para la familia o los amigos de su partido. Esto incluye la creación de empresas ficticias con dichos familiares o amigos para que puedan acceder a los recursos disponibles.


3.- Evasión fiscal o fraude al fisco:  Es la conducta de muchos contribuyentes que por ley deben declarar sus ingresos, o utilidades pero que evitan incluir dichas rentas o parte de ellas, a fin de evitar el pago de impuestos. Esto da origen a los denominados dineros negros los que generalmente provienen de actividades ilícitas, pero también de actividades lícitas no declaradas. Por ello procuran mantenerse en dinero efectivo o en cuentas en el extranjero,  a fin de que Hacienda o la entidad recaudadora de impuestos no se entere de los tales. Otra forma en el ámbito familiar o de empresas familiares , es dividir dichas rentas, ganadas por uno de los miembros de la familia, entre sus miembros adultos, a fin de que no se llegue al tope máximo donde la tasa de impuestos es significativamente mayor.

Paralelo a la evasión fiscal, conducta ilícita que amerita fuertes sanciones, está la elusión, conducta que no necesariamente involucra delito, ya que constituyen resquicios o vacíos legales  a los cuales se recurre para no declarar utilidades o rentas.

4.- Cohecho y prevaricación: Si bien el término prevaricación  generalmente se aplica casi   exclusivamente en el ámbito judicial, estoy utilizándola en su sentido general, como aquella conducta intencional que tuerce o impide la aplicación correcta del derecho a fin de beneficiar arbitrariamente a una de las partes. En este sentido, su aplicación es mucho mas amplia e involucra generalmente a todo funcionario, que en el ejercicio de sus funciones, actúa parcialmente para beneficiar en forma arbitraria a un individuo o empresa, Como dicha conducta generalmente está asociada a un beneficio adicional para el prevaricador sea este inmaterial, o mas corrientemente económico, tenemos ahí su íntima relación con el cohecho (coima, soborno). Así entonces, comete cohecho aquel que ofrece o acepta dar dinero, un bien, un regalo o donativo u otra especie o servicio para obtener un trato preferencial, un fallo favorable, la asignación de una licitación, la desaparición de un expediente o prueba desfavorable y prevarica el que recibe dicha coima o soborno, o la solicita para actuar en concordancia con los requerimientos o deseos del primero.

Este tipo de corrupción es de los mas comunes y va, desde el político que reparte agasajos, (sanwiches, asados, vino), canastas de víveres, u otros obsequios a los potenciales electores para obtener sus votos. pasando por el policía que se deja sobornar o pide dinero para no aplicar una sanción o evitar una detención, en contubernio con el que le da dicho soborno; hasta el juez venal que aplica sentencias arbitrarias omitiendo la aplicación correcta de las leyes que el caso amerita.

Una forma encubierta de este tipo de corrupción es la costumbre de los políticos de recaudar dineros para el financiamiento de sus campañas entre empresas y particulares en el subentendido de que, "conquistado el escaño",  dichos donantes serán recompensados. Esto significa en la práctica, la venta anticipada de privilegios, apoyo a iniciativas legislativas de interés de los donantes, o rechazo a aquellas que podrían potencialmente perjudicarlos.


Existen muchos otros tipos de corrupción, los cuales no abordaré en este comentario, básicamente porque los arriba citado son los mas comunes en el ámbito de la política y el ejercicio del poder en el estado. Cabe destacar que todos tienen una característica en común, , esto es, conseguir ventajas ilícitas para beneficio propio o de terceros. Como la palabra corrupción  tiene su origen en el verbo corromper: (podrir, estragar, deteriorar, volverse ruin); de ello podemos concluir que la corrupción, como conducta humana, debe ser entendida como: "comportamiento busca obtener ventajas ilícitas para beneficio propio o de terceros, ", lo cual se traduce, al  generalizarse entre las redes del poder, en un grave deterioro moral y del respeto a la legalidad vigente.  Ello no es mas que el reflejo  visible de una sociedad donde la corrupción comienza a muy temprana edad y que abarca todos los nivel y estratos sociales de la misma.