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martes, 24 de mayo de 2011

Megacentral hidroeléctrica en Aysén



Adjunto envío un pequeño aporte de un chileno radicado en Brasil sobre el tema de Hidroaysén.


Hablar sobre un tema sin conocer bien los detalles no solo no es correcto sino que además constituye una falta ética imperdonable. Por lo mismo,  voy a referirme al tema en sus aspectos generales, que pueden ser aplicados a cualquier proyecto con alta o baja incidencia en el medio ambiente.

Amo el sur de Chile,  del que guardo los más hermosos recuerdos.  Estuve unos años en Argentina después del golpe de Estado protagonizado por Pinochet y sus secuaces. Recuerdo que volví en tren desde Buenos Aires a Mendoza, y desde allí en el tren que antaño corría desde Mendoza a Los Andes, esto es al otro lado de la cordillera, en aquella pequeña ciudad cerca de Santiago llegué justo un día 27 de mayo con el corazón apretado porque aún mi país estaba bajo la opresiva bota de los "milicos".Cuando uno cruza la pampa argentina, ese paisaje monótono, de un gris plateado motejado aquí y acullá  con alguno que otro matojo, donde el verde parece haberse perdido en la paleta del Supremo Creador, se siente como dirían los brasileros "muitas saudades". (sentir falta, extrañar, añorar, sentir nostalgia) Nostalgia del verdor de los campos sureños de mi país a lo que mis pupilas fueron acostumbradas desde que pude distinguir la luz reflejada en las hojas de los árboles,  los juncos, las verdes aguas de los límpidos e impolutos ríos sureños...

Si amo el sur, y amo el verde, ese verde lustroso y oscuro propio de las hojas de los coigües, de los bosques, del matorral tupido y bajo matizado con los tonos mas claros de los maquis de la grama exuberante. Coyhaique, (Ver mi galería de fotos clicando arriba) Aysén, ese territorio casi virgen e indómito donde el verde es intenso y lujurioso donde coigües y lengas alzan sus brazos hacia el cielo en continuo tributo al Creador, donde los nirres se aferran como pulpos a la roca procurando entre sus grietas los nutrientes que el viento olvidó barrer. Allí van encarapitandose por los roqueríos como penitentes acuclillados casi de rodillas inclinados ante su déspota señor: La Travesía. Ese viento rampante y gélido que rasga la piel, preñado en invierno de finos copos de nieve que impone su señorío en la foresta escarchando todo rugido tras rugido en ráfagas ululantes… ese verde intenso que como esmeraldas gigantes inundan las pupilas del que osa llegar a las riberas de sus muchos lagos, lagunas y ríos amurallados. Roca persistentemente labrada por el líquido elemento en el descorrer de milenarios días. Lluvia abundante, nieve y granizo; glaciares, labraron un paisaje que roba el aliento y donde el asombro no es un instante, sino un continuo descubrir maravillas. Agua que corre rauda a veces, otras mansamente hasta llegar a las fauces insaciables del océano.
Si, “Chile fértil, provincia y señalada... en la región antártica famosa” escribía antaño el poeta(1) y, ese verde “mar que tranquilo te baña(2), en innumeras entradas cual lenguas retorcidas vomitando islas, islotes y fiordos. Allí podrán hallar en reemplazo de los antiguos canoeros alacalufes alguno que otro loco henchido el pecho de soledad y desafío…

Paraíso idílico impoluto. Con un puñado de chilenos de férrea estampa haciendo soberanía en agonía (3) constante donde el horizonte no tiene opciones: O es verde o se tiñe de blanco en los picachos de lo Andes que parecen ir se Sur a Norte emergiendo de las profundidades del Pacífico


Construir allí 5 centrales hidroeléctricas parecería un sacrilegio, una irrupción violenta donde impera la impronta creadora del arquitecto supremo: Dios. Sin embargo para quienes reconocemos en Él su obra, también reconocemos la responsabilidad que tenemos como administradores de los inmensos tesoros que pusiera bajo nuestro cuidado con aquel “henchid la tierra y sojuzgarla(4). Solo que el hombre; alienado por su afán de obtener riquezas a cualquier costo y en el menor plazo posible, inmerso en una sociedad donde la competición despiadada y voraz tilda de perdedores y reduce al submundo de la pobreza, la insignificancia y el desprecio a quienes no consiguen los venerados bienes que revisten la opulencia, el éxito económico y el alto estatus social subsecuente, sinónimos errados de progreso, felicidad y realización; no ha sabido asumir el verdadero significado de la responsabilidad que le fuera asignada.

La historia de la interacción del homo Sapiens con su ambiente viene siendo cada vez mas irracional y carente de toda lógica. Que contradicción, que paradoja. El único ser provisto de razón, no usa esa capacidad en su relación con el medio donde habita. Depredación, destrucción, polución exterminio ejemplifican su accionar. Andamos como ciegos. El hombre es el único animal que cae dos veces en el mismo hoyo, su codicia lo enceguece y no aprende de sus errores o no quiere ver lo que es tan evidente. Afortunadamente hoy las sociedades van adquiriendo cada vez mayor conciencia de que es hora de asumir nuestros errores del pasado y frenar las conductas equivocadas:
  • Calentamiento global
  • La tierra un deposito de basura y detritos humanos.
  • Enormes arsenales de armas de destrucción masiva.
  • Extinción progresiva de especies animales y vegetales.
  • Basura nuclear que aun no se sabe como manipular con seguridad y donde ponerla.
  • Desechos industriales vertidos en ríos y océanos.

Y tantas otras más... que el lector conoce o debiera conocer y evitar.
Sin embargo, no se puede ser un defensor del medio ambiente a ultranza. Hoy vemos como se manipula a las personas bien intencionadas para llevarlas a una lucha ciega contra todo proyecto que tenga algún impacto ambiental. Debemos pensar que los recursos que nuestro hábitat nos proporciona no son inagotables (aunque muchos de ellos son renovables) y que nuestra responsabilidad de garantizar la satisfacción de las necesidades del presente debe hacerse sin afectar el derecho que tienen nuestras futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades. De allí que todo anteproyecto que tiene efectos ambientales negativos, puede y debe ser mejorado antes de que se comience su ejecución, con medidas tendientes a solucionar ese impacto no deseado, lo cual lo torna viable. Como el medio ambiente no puede ser tratado como un recurso de libre disponibilidad para ser usado para la rápida obtención de utilidades por ser patrimonio de toda la Humanidad, incluidas las futuras, Resulta imperativo reconocer el rol que cumple el patrimonio natural como proveedor de beneficios a la sociedad y por lo mismo la responsabilidad que los actores del presente tienen en la decisión de su correcto uso en proyectos de corta o larga duración. A la vez esa toma de decisiones tiene que ponderar la magnitud de los beneficios positivos frente a la pérdida de aquellos que dejarán de obtenerse de realizarse el proyecto. Si los primeros son mayores y los segundos pueden aún minimizarse o bien anularse mediante medidas adicionales y complementarias; no cabe duda alguna, el proyecto se torna plenamente viable.
  
Aun sin conocer la complejidad de los detalles involucrados en Hidroaysén, tengo la impresión “a priori” de que el proyecto es viable. La pérdida de áreas de foresta y su contenido biogenético (animal o vegetal) parece que no es de gran envergadura y que dichas especies tienen una amplia área donde continuará y prosperará su diversidad. Importante es ver como ha ido mejorando Hidroaysén, de las 21 mil hectáreas a inundar inicialmente, fueron reducidas a solo 6 mil. Y supongo que hay muchos mas progresos en cuanto a minimizar los impactos negativos. Sin embargo, tal como lo mencionara Ricardo Lagos, que si bien el proyecto es necesario para el país, hay aspectos del mismo que están incompletos o aun no resueltos, Corresponderá por tanto resolver esas controversias o falencias, hacia esa dirección debe enfocarse nuestras fuerzas.

En base a lo anterior y teniendo presente la extrema fragilidad del problema energético que Chile tiene, sabiendo también que es la energía hidráulica una de las menos poluentes y mas económica cuando se la usa para generar electricidad; es que soy un convencido que el proyecto de Hidroysén es viable e imperiosamente necesario para garantizar el desarrollo del país y permitir que sus beneficios lleven a un mejor nivel de vida de su población. Ello también considerando que las demás alternativas disponibles son inciertas, caras, poluentes y en extremo peligrosas para el medio ambiente y para la población. (Salvo la eólica y la fotoeléctrica, que por demás son muy caras en la actualidad).

Bueno seria que de las utilidades que este mega-proyecto tendrá en el futuro de llegar a concretarse, se destinaran también recursos para un fondo de desarrollo para que el país llegue a utilizar nuevas fuentes renovables de energía. Ello “devolvería beneficios a la naturaleza” para que en el futuro no haya mas necesidad de hacer grandes represas. Si el capital empleado para poner en marcha este proyecto necesita tener utilidades, la naturaleza también tiene derecho de cobrar sus gananciales vía el compromiso de país de usar bien los fondos que se generen para esta área.

Esperando contribuir con mi pequeño aporte a la discusión y decisión final del tema.
Envío mis parabienes y deseo que sabiamente se conduzcan los distintos actores involucrados en este megaproyecto.

Grato:


Roberto González Astorga
RUT 6.336.510-6

(1) La Araucana: Alonso de Ercilla y Zuñiga.
(2) Verso del Himno nacional chileno. 6ta. estrofa, Eusebio Lillo (y Bernardo Vera y Pintado)
(3) Agonía en su acepción que significa lucha, como bien Miguel de Unamuno la definió.
(4) Génesis 1:28.